Apuntes
Antes de terminar el año, dejo algunas ideas para completar en algún momento del año o en algún momento de la vida.
1. Hace poco estaba volviendo del trabajo, cerca de las siete y pico de la tarde, caminando por Bolívar hasta el departamento. Antes de cruzar por una avenida veo un rostro conocido del otro lado. Era el rostro de una poeta a la que le compré un par de libros hace un tiempo. Tenía puesto un jogging de Boca, una camiseta verde desteñida por los lavados y su pelo desprolijamente recogido. Llevaba unas bolsas de compras y revisaba concentrada su celular. Lo importante no es eso, si no que en mi mente se generó una frase que me dio gracia y que a su vez generó una pregunta. Cuando la vi así dije: “No está vestida como poeta”. Internamente me reí de esa respuesta, pero en seguida pensé que la figuración que se tiene de un poeta es la de alguien que debe estar “acorde” a su arte. Desde ya que no, que eso no pasa, y que nadie que escriba versos se viste de una manera determinada. Recordé una anécdota, acerca de alguien que estaba tomando plácidamente algo en una pulpería mientras leía. Un pendenciero lo invitó a un duelo a la salida, pero otro le contestó: “A él no, que es poeta”. La idea que se tiene (y tuve en ese momento) del poeta, es cercana a una especie de ser descentrado de lo cotidiano. Los poetas, ya se sabe, no bajan del olimpo, sino que son aliens mutantes nacidos del vómito de algún borracho, como escuché en algún slam años atrás.
2. Pasé Navidad en la casa de mi madre. El día estaba caluroso y cuando volvió del patio me dijo que iba a seguir haciendo calor, y que no iba a llover. “¿Cómo sabes?”, le pregunté. “Porque el sol está cayendo y está rojo el horizonte” contestó. Más allá de haber sido casi poética su respuesta, pensé en cómo siguen vivas tradiciones. Escribí para este mismo newsletter sobre esas conexiones entre el cielo y la tierra a través de la repetición de costumbres, pero en este caso las aseveraciones venían más del lado meteorológico. Ahí me dijo que esto lo aprendió de su mamá, quien hubiese cumplido 102 años hace poco. Seguramente mi abuela lo aprendió de su mamá, y así. Una de las que más recuerdo es cuando me dijo que si en un charco las gotas de lluvia forman globitos, es porque va a seguir lloviendo algunas horas más. Y nunca le erra. No es solamente la conexión con lo celestial, sino el respeto a las pequeñas señales de la naturaleza.
3. Idea para solucionar el torpe debate contemporáneo respecto de separar la obra del artista. Publicar las obras de aquellos cuyas actitudes son despreciables de manera anónima. Pienso en obras como por ejemplo las de Pez o Sebakis que después de sus escraches en 2017 leer o escuchar lo que hacían se volvió como un gusto dicho en voz baja, o que en el caso de justificar se diga “bueno, lo que pasa es que la obra me gusta a pesar de que sea un sorete”. El arte es un ejercicio tan maravilloso que incluso seres de mierda se aferran a él para expresarse. Propongo que las obras de, por ejemplo, El Otro Yo o J. K. Rowling, vengan sin ningún tipo de referencia a su autor o siquiera dato alguno de su existencia, del mismo modo que quedaron las obras de Las Mil Y Una Noches: no sabemos quién fue, pero quedó eso. Quizás sea la mejor forma de despegarse de todo lo que hizo esa persona y podamos disfrutar sin tapujos todo trabajo artístico (en rigor, me gustaría que toda obra de arte fuera anónima, y que no sepamos quién la hizo, pero bueno, no creo que semejante utopía anarquista prenda).
4. Idea para novela: un hombre es abandonado por su pareja. Desesperado y triste, el hombre se aferra a la idea del suicidio como posible salida y empieza a amigarse con su idea de la muerte. Una tarde que tiene que hacer trámites para un banco, lo asaltan un grupo de ladrones fuertemente armados. Durante el desarrollo de la toma de rehenes, se va contando lo que pasa afuera con la policía como también entramos en la mente de ese hombre que desea fervoroso que lo maten para terminar con su angustia. Los ladrones largan de a poco a quienes están adentro, pero él queda. Cuando estos reciben todas las peticiones para poder escapar, toman al enamorado como escudo humano que solo piensa en su tristeza y en el deseo de la muerte. Un policía dispara, generando una balacera, cuyos algunos impactos hieren gravemente al rehén. Los ladrones mueren. La última escena se desarrolla en un hospital. El enamorado abre los ojos y encuentra a su familia. En el pasillo está su pareja. Se resigna a seguir vivo.
5. Caras de culo. Alguien se levanta de la cama, se lava los dientes, puede llegar a bañarse, desayuna, se cambia, mira algunas redes sociales, puede llegar a reírse con algo que ve, se sube al tren, se sube al colectivo y sin importar el horario, sin importar como se va a desarrollar el día, la cara de culo aparece y lo transforma. El viaje de media hora, o cuarenta y cinco minutos, o más, es la piedra en donde se funda el rictus. No es posible imaginar un viaje sin gente con su potente cara de culo. Puede ser que haya alguien con un libro o un disco en su celular. Están quienes miran videos, pero la cara de culo, el rictus anal se verá potenciado de manera inconsciente. La cara de culo siempre gana. Gana incluso en escenarios especiales: el artista pide palmas, que las caras estén alegres, que la vida es hermosa. Pero no. En el tren, en el colectivo el pasajero exige con su boleto su cara de culo correspondiente. Salvo una parejita de pocos días, los atrevidos que están ahí, que siempre están riendo o besándose. Pero también saben (y prefieren ignorar) que, al cabo de los próximos días, meses o años, la cara de culo triunfará. Ahora no. Ahora están felices. Eso es un triunfo de la magia.
Algunas recomendaciones
Conocer, caminar y fatigar las callecitas internas de la FLIA (Feria del Libro Independiente y A) durante la década del 10 de este siglo siempre era una maravilla. Decenas de autores he conocido en ese evento que se volvió a repetir el pasado 7 de diciembre, después de ocho años que no se hacía en Buenos Aires. El lugar fue el Centro Cultural Woki Toki. Entre los tantos artistas que se hicieron presentes estaba Dafne Mociulsky, notable escritora que reparte sus días entre Argentina y Uruguay. Fanática de Atlanta, su literatura me fue revelada hace más de diez años cuando curioseaba librerías independientes y veía su nombre asociado a una literatura atrevida como no encontraba en lugares tradicionales. Nunca la había visto en persona y pensaba a su nombre como el de alguien que no quería revelarse. Con el paso de los años, no solo conocí su cara, si no también mucho más de su obra, y a ella misma. Inevitablemente me volví fanático de su obra, de sus cuentos, poemas y novelas, y si bien la intención de este segmento del newsletter es hablar de un libro prefiero recomendar su obra completa porque en ella hay algo que no van a encontrar en otros autores: coherencia estilística y narrativa. Dafne no solo escribe bien, cuenta historias divertidas. Ningún libro elige la dificultad: ella escribe duro, al mejor estilo Zulma Lázaro. Lo sexual, las relaciones humanas, sociales y las dificultades para llevar adelante su destino son algunos de sus temas. En los poemas elige temas actuales para contar dramas humanos atemporales en donde la política o el fútbol son algunos de ellos. En los últimos años decidió crear su propia editorial con la que vende sus libros en ferias, marchas o eventos. Ahí siempre la encontré con su sonrisa, predispuesta a la charla y a hablar un poco de cosas lindas. Les dejo algunos poemas de ella.
Hace rato que no digo nada / y a la hora de hablar hondo / recurro a los adornos viejos / que tengo en mis laberintos. / Hace rato que no crece / pasto en mi camino, / ni llueve en mi estanque / de nenúfares grafiteados, / hace rato que nadie mira / el espectáculo / de lo que no debería ser, / las evidencias se enfrían / y las palabras / quedan como vestidos chicos. / Me aburro entre pasillos / de papeles / bostezo a las 7 de la tarde / y no digo nada, / porque si lo digo / recibo una respuesta / sin pregunta previa. / El problema no es / estar derrotada, / es que no me creas que lo estoy. (2022) No puedo sacarme / un grano / con un sacapuntas / sería raro / cortar un jabón / con una lapicera / o abanicarse / con un gato / cuando hace / mucho calor / nadar en agua / es posible, / nadar en tierra seca, / no. / imprimir semillas / beber clavos / pasear a una medusa / con correa / por el centro / de la ciudad / cagar pajaritos ¡vivos! / vendarme una herida / con palabras / sangrar oro / abrir una puerta / con un billete mojado / creer que se puede / progresar / en un gobierno / neoliberal / anarcocapitalista / son todas cosas / sin sentido 29/12/2023 Pasillo Veo sólo una recta / de cielo, / cruzado por broches, / cables y luces. / Se dibujan sombras / de sombras / en la pared con sol / -que presenta un falo / más arriba- / (pero es el cadáver / de un aire acondicionado) / Hay dos o tres charquitos, / unidos por canales de Panamá / y alcanzan para reflejar / las italianas caras / de los ladrillos. / A lo largo, / unas esporádicas plantitas, / parecen esbozos / de radichetas / que crecen apretujadas / entre el cemento. / Cada vez que se oye / el fluir del agua cayendo / de la casa de arriba, / el aire se pone fétido / por un instante. / Una hormiga cruzó / por el poema / y lo terminó. 2007
La escena música ha dejado muchos y buenos discos durante el año, pero como este es la última entrega de 2025 voy a elegir algunos discos que escuché y que valen la pena mencionar porque son trabajos buenísimos.
Zelmar Garín lanzó el 10 de septiembre un disco de 12 canciones en 31 minutos llamado “Zelmar Solo Bien Se Explota”, y si bien la imagen de la tapa como también el nombre refieren al clásico de Eduardo Mateo de 1972, la música que lo compone lejos está de ser algo de corte acústico. Lo experimental de su sonido, sin dejar de lado la importancia por la canción misma, es uno de los protagonistas del disco. Hace pocas semanas éste muy buen trabajo tuvo una presentación oficial junto con la proyección de un documental llamado “Dissecting Zelmar”, dirigido por Salvador Cresta. Es que el nombre de Garin es especial para quienes escuchamos Gualicho Turbio y Acido Canario, o bien nos gusta escuchar rarezas discográficas. Zelmar hace mucho por la música, no solo desde el mantenimiento de obras de Eduardo Mateo o bien de próceres del jazz argentino como Rodolfo Alchourron, sino haciendo buenas canciones como en este disco.
Escucho Pacífica desde que mi amigo Gonzalo Ares insistió sobre el sonido de este dúo que viene marcando fuerte desde 2022 y que integra Inés Adam y Martina Nintzel. A fin de octubre lanzaron su tercer disco de estudio, “In Your Face!”, un notable trabajo de ingeniería pop que compone 13 canciones en 36 minutos de duración, y que es sin dudas uno de los mejores discos que salieron en el año. Pacífica lentamente se fue abriendo paso entre las bandas con más futuro que hay en el país. Esto es sabido, de hecho en su Instagram podemos ver las fechas que hicieron en el año, y durante octubre y diciembre de este año se presentaron en nuestro país, Estados Unidos, Canadá y Japón (no recuerdo en estos momentos cuantas bandas argentinas tocaron ahí, solo pienso en Alfredo Casero, Reynols, y quizás Todos Tus Muertos). Este crecimiento exponencial no varió para nada su sonido, que al fin y al cabo es lo que busca su público, sino que profundizó su composición, haciendo sus temas cada vez más pegadizos. “In Your Face!” ahora decimos que es su producto más logrado, pero si su objetivo es crecer entonces preparémonos para mejores discos.
Cada vez que Gonzalo saca un nuevo disco o un nuevo tema estoy atento a cada detalle. No solo porque es mi amigo hace más de diez años, sino porque soy un verdadero fanático de sus discos, incluso desde su época más progresiva que dejó discos notables como “Colores, Minutos y Otras Deducciones” de 2013 o “Diagonal” de 2016. Viviendo en Portugal desde 2019, Gonzalo ha editado dos discos más: “Figlio Di Dio” en 2022, y el pasado 8 de diciembre dejó completo en YouTube su nuevo trabajo: “Rosetta”. Si en una primera etapa, el progresivo era su rumbo a seguir, varias melodías pop lentamente fueron llenando sus minutos hasta llegar a este disco de 9 canciones en donde el aura de Steely Dan y el mejor AOR (o también el yacht rock) están presentes. Cantado en español, portugués, inglés e italiano, el disco es otra muestra del talento que Gonzalo viene dejando hace años. Para quienes estamos acá, del otro lado del océano, es una mano que nos saluda y que nos dice que pensó en nosotros.
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Este fue el último texto del año para el newsletter. Me voy a tomar un mes y pocas semanas de descanso para que en el 2026 este humilde sitio siga creciendo. Cada día me sorprende más y más la llegada a más gente, lo que me obliga a seguir trabajando. Gracias a ustedes por estar, que tengan un hermoso nuevo año.
Les prometo que todo va a salir bien.
* Esta fue una nueva entrega de “No quiero hacer la cama”. Si te gusta el contenido de este humilde newsletter, espero que no moleste pedir que te suscribas para recibir directamente en tu mail las novedades todos los sábados de manera gratuita.
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“No quiero hacer la cama” es un newsletter solitario, pero hecho a pulmón y con amor. Te invito a recomendarlo para llegar a más gente.
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